Sin participación no hay democracia
Votar es un derecho. Participar es ejercer la democracia.
Una reciente encuesta de Fundación Nodo XXI entrega un dato que debería abrir una discusión mucho más profunda: cerca de un 38% de las personas consultadas reconoce arrepentirse de su voto de diciembre. Una parte importante, además, señala que tomó esa decisión desinformada.
Más allá de las preferencias políticas, hay una pregunta que debiera incomodarnos: ¿cuánto participamos realmente en las decisiones que determinan nuestro futuro?
Porque votar no es lo mismo que participar.
El voto es una de las expresiones más importantes de la democracia, pero es solo una parte de ella. Participar significa informarse, preguntar, debatir, contrastar opiniones, organizarse, deliberar y tener la posibilidad de construir una posición propia antes de tomar una decisión.
Por eso la información es una herramienta esencial de la participación. Una persona informada puede elegir A o B, puede equivocarse y posteriormente cambiar de opinión. Eso es parte de la democracia.
El problema aparece cuando las personas no cuentan con las herramientas necesarias para informarse o cuando aquello que reciben como información es, en realidad, propaganda, desinformación o contenido manipulado.
El descubrimiento........
