Socialismo II: democracia

El socialismo y la democracia no solo son perfectamente compatibles, sino que, de hecho, la realización de la democracia, en realidad, encuentra su mejor terreno en una sociedad socialista.

 Lo que no es compatible con la democracia es el capitalismo, o lo es únicamente a fuerza de subordinar la democracia al capitalismo, que es la situación en la que actualmente vivimos.

Desde que la democracia existe, siempre ha debido tener dos condiciones fundamentales, la igualdad ante la ley y la igualdad de palabra, igualdad y libertad. Estas no son meros requisitos formales, sino que su realización tiene que ver con condiciones materiales. En la época moderna, al alero del nacimiento de las republicas constitucionales, a la articulación de estas características, que son las que constituyen la ciudadanía, se les llamó: libertad civil. Es ciudadano sólo quien posee esta libertad civil, es decir, que su existencia no depende de nadie (más que de la sociedad en su conjunto) y, por lo tanto, no está sujeto a la voluntad de un tercero, pudiendo tomar decisiones autónomas y libres. Los conservadores de entonces, en vez de socializar la riqueza, para expandir la ciudadanía, decidieron restringir el voto y nació así el voto censitario. 

Con la división de la sociedad entre propietarios y proletarios la posibilidad de la independencia civil se disuelve inmediatamente. Por eso, la reducción de la ciudadanía a una categoría formal, jurídica, fue denunciada desde muy temprano como una farsa. El proletario, como ha dicho Carlos Fernández Liria, es, estrictamente hablando, lo contrario del ciudadano: por definición su existencia depende de un tercero que paga su salario sin el cual no puede vivir (y esto es así hasta el día de hoy). Por ello es que el sueño republicano ilustrado de una republica democrática de ciudadanos libres fue aplastado muy tempranamente por la hegemonía del capitalismo. 

Ahora, el capitalismo es bastante más que una mera economía y tiene sus propias condiciones de posibilidad:........

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