Enrique Flores, "Todo es pasajero" en Patricia Ready
Flores lleva años prestando su propio taller para exposiciones que no caben en las galerías establecidas. Patricia Ready decidió, esta vez, que sí estuvieran en la suya, y ese es el tipo de apuesta que hoy escasea. La crítica, en cambio, prefirió no arriesgar el propio lugar desde donde mira.
En términos generales, hoy no es fácil encontrarse con una postura “arriesgada” en las artes. Ojo, la novedad tecnológica o el impacto de lo viral, es solo actualización, pero no riesgo.
A lo que me refiero es al riesgo de la “apuesta”, una que podría generar condiciones de posibilidad que nos permitan pensar o sentir el exceso del horizonte de conocimientos, la clase socio cultural histórica o el propio sesgo cultural, aún sin las garantías de que lo escogido pueda tener un valor en el cambio cultural. Ese riesgo, cada vez más escaso, es el que corrió Patricia Ready al convocar a Enrique Flores con su exposición “Todo es pasajero”. Y, de pasada es, también, el mismo que faltó en la lectura que de ella hizo Claudia Campaña en Artes y Letras el 2 de agosto.
Flores se acercó a la “tradición de las artes”, en principio, por el taller, no por el aula. Se formó como mecánico automotriz y trabajó en un taller de Copiapó antes de licenciarse en la Universidad Católica de Chile. La Micro de siete metros de largo, expuesta hoy en la sala Ginkgo de la galería, puede apreciarse, en primeras lecturas como un tema popular, pero dentro del humor y la ironía. La base que los sostiene es parte de la continuación de un saber que pasa por el cuerpo en el oficio mecánico, no la revisión inicial de la teoría, para reconvertirlo en dispositivo estético.
Cuando una galería con........
