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La política exterior que nos hace falta

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19.09.2021

La política exterior es un componente esencial de toda estrategia nacional de desarrollo. Si esta cambia, las relaciones políticas y comerciales externas deberán modificarse. Treinta años de una estrategia neoliberal han conducido a una apertura comercial, sin mediaciones, a la economía mundial, mientras nuestra diplomacia se acercó con entusiasmo a los países desarrollados, distanciándose de América Latina y los países del sur. El candidato presidencial de la izquierda, Gabriel Boric, anuncia que esto debe cambiar.

La lógica de libre mercado que impera al interior de nuestra economía se ha desplegado en plenitud en el ámbito de las relaciones exteriores. Se impuso así una radical apertura al mundo, sin protección del mercado interno y sin regulaciones en favor de sectores de transformación productiva. Así las cosas, la política comercial ha exacerbado el extractivismo exportador, cerrando oportunidades a la diversificación productiva.

La política se ha subordinado al gran capital, y no sólo al interior de nuestro país, sino en nuestras relaciones con el exterior. La política económica del “sálvese quien pueda”, que destruyó la industria chilena y cerró las puertas al emprendimiento de pequeños empresarios, se complementó con una apertura externa indiscriminada

En consecuencia, la incorporación de nuestro país a la economía global no ha ayudado al desarrollo. El crecimiento, que empresarios, políticos y economistas del establishment han endiosado ha generado empleo precario, desigualdades extremas, depredación del medio ambiente y el agotamiento de nuestros recursos naturales. La política exterior ha sido funcional a ese crecimiento perverso. Y este tipo de crecimiento ha frenado el desarrollo.

Después de algunos breves años, a comienzos de los años noventa, dónde Chile fortaleció sus vínculos económicos y políticos con América Latina, los gobiernos de la Concertación se marearon con la altura. Optaron por privilegiar las relaciones con los países desarrollados y del Asia Pacífico. No para discutir los temas políticos sustantivos de la agenda internacional, sino para establecer compromisos económico-comerciales en los tratados de libre comercio (TLC). La política exterior se subordinó a los TLC.

Así las cosas, gracias a los TLC, los países desarrollados y las empresas transnacionales, han asegurado sus intereses mediante la liberalización indiscriminada de bienes y servicios, así como con la protección ampliada de sus inversiones y la propiedad intelectual; y, esto a cambio del acceso de nuestras exportaciones a los grandes mercados. Esta lógica se impuso también en nuestras negociaciones con países de desarrollo intermedio, del Asia Pacífico, y se instaló como........

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