Cuando proteger ecosistemas únicos no es un capricho

En un contexto nacional donde la zona costera está críticamente antropizada y bajo el asedio de los eventos cada vez más extremos del cambio climático, proteger estos ecosistemas no es un capricho ambientalista, es un acto de resiliencia y de preocupación por las generaciones futuras.

El proyecto inmobiliario “Maratué”, de la familia Lería, contempla la construcción de 14 mil viviendas en la comuna de Puchuncaví, sobre uno de los últimos espacios costeros de la Región de Valparaíso que se encuentran libres de urbanización. Los Acantilados de Quirilluca, las quebradas boscosas que desembocan en esta zona costera y toda la red hídrica superficial, que incluye algunos humedales, forman parte de un entramado ecológico costero-terrestre que se verá profundamente alterado por la construcción de este proyecto de enormes dimensiones.

Así las cosas, pareciera ser que el enorme valor ecológico, geológico, paleontológico, social y cultural de este lugar no bastó para revertir la reciente decisión del Comité de Ministros, que ratificó el pasado lunes 13 de abril el permiso ambiental (RCA) del proyecto Maratué y rechazó las fundadas y legítimas reclamaciones ciudadanas hacia este proyecto.

Los antecedentes existentes permiten afirmar que esta determinación política ignora que la escala de este proyecto es simplemente incompatible con la vocación de un........

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