Subtítulo 29 y hospitales públicos

Me pregunto si acaso es tolerable que el Estado se haga cargo de la propiedad y gestión de hospitales a los que no está en posición ni interés de capitalizar, al menos con la necesaria reposición de equipos y mobiliario que garantice la continuidad de los cuidados.

Vi al ministro de Transportes en la tele anunciando el reemplazo de unas 90 máquinas por autobuses eléctricos de tecnología avanzada. La razón de tal reemplazo tenía que ver con que las máquinas reemplazadas habían cumplido su vida útil. Técnica, económica o contable, nadie sabe, pero da lo mismo, porque de lo que se trata es de actualizar el buen servicio al tiempo que conservar el capital. Lo encontré macanudo, pero entendí que este tipo de decisiones sensatas en el ámbito de lo público se hacía posible en un contexto concesionado. Y me puse a pensar en nuestros hospitales públicos, uno de los cuales administro y hemos concesionado su futuro.

Hace un tiempo dijimos que el Estado de Chile debía a sus hospitales una suma acumulada cercana a los 650 mil millones de pesos en equipamiento y mobiliario clínico y no clínico que ha cumplido su vida útil o ya se ha descompuesto y requeriría su reposición.

Esto fue una estimación gruesa que surgió de una extrapolación al país hecha a partir de data fidedigna del año 2022 disponible en el Servicio de Salud Metropolitano Oriente. El cálculo realizado en el servicio fue riguroso, pero la extrapolación fue hecha de manera un tanto ingenua por el suscrito, basada en la deuda per cápita (por usuario de la red pública); aunque queda claro que a estas alturas, tres años después, la estimación ha de ser muy superior a la que se indica en el párrafo anterior, pues........

© el mostrador