La evidencia muestra que…
Anteponer la evidencia puede ser una forma de evadir la pregunta de fondo: qué tipo de educación queremos y para quién.
Si usted quiere participar en el debate educativo nacional (por ejemplo, de la reforma del SAE o de los SLEP), incorpore conveniente y obligatoriamente esta frase: “la evidencia muestra que…”. Si lo hace, entonces conseguirá la atención del lector informado.
La evidencia opera como el mecanismo para dar legitimidad a lo que se defiende o bien para dar por cerrada la discusión. Es casi como un timbre notarial: certifica lo real y lo definitivamente resuelto. Sin embargo, el notario no crea la verdad, simplemente la consagra, cobra por hacerlo y, a veces, confunde los papeles.
La evidencia corre un riesgo similar: quien apela a la evidencia parece creer que habla desde el lugar aséptico de los hechos, mientras que quien la cuestiona corre el riesgo de parecer irracional, obtuso o simplemente ignorante.
Pero el problema no es que la evidencia esté presente en el debate. El problema es cómo lo hace: llega selectivamente, pone sus papeles sobre la mesa y pretende dar por terminada la reunión antes de........
