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La vida que comienza mañana

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21.09.2026

Porque una cosa es construir una vida que nos permita alcanzar nuestros objetivos y otra, igualmente importante, es construir una vida que valga la pena vivir mientras intentamos alcanzarlos.

Las personas construimos representaciones de quiénes somos y de quiénes querríamos –o creemos que deberíamos– llegar a ser. Por eso, a veces no evaluamos nuestra vida por lo que efectivamente contiene, sino por la distancia que percibimos entre nuestra situación actual y aquella en la que pensamos que ya deberíamos encontrarnos. El problema se intensifica cuando esa versión ideal anhelada también cambia a medida que avanzamos: alcanzamos una meta, pero aquello que antes parecía suficiente deja de serlo y surge un nuevo objetivo.

Entonces aparece una pregunta que nos genera incertidumbre y que no resulta fácil de responder: ¿por qué estamos tan convencidos de que la versión futura de nuestra vida será aquella en la que finalmente estaremos bien?

Una posible explicación se encuentra en lo que se conoce como adaptación hedónica. Cuando ocurre algo positivo –un éxito profesional, una mejora en nuestras condiciones de vida, un logro académico o la obtención de algo que deseábamos–, el aumento de bienestar que experimentamos puede disminuir con el tiempo. Las emociones positivas iniciales pierden intensidad y aquello que alguna vez representó una aspiración comienza a formar parte........

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