La derecha, las crisis, las guerras y lo que el caso Orbán le enseña a José Antonio Kast

Si Budapest fue el laboratorio que Kast tomó como inspiración, este caso otorga un dato clave para Chile: Orbán no cayó frente a la izquierda, sino frente a Péter Magyar, un conservador que prometió recomponer servicios públicos, destrabar fondos europeos y combatir la corrupción.

Con la ultraderecha ya como un actor protagónico en gran parte del hemisferio occidental, una pregunta que cada vez más investigadores y analistas se hacen es la siguiente: ¿por qué a la ultraderecha le acomoda tanto la crisis? (y no solo la crisis de seguridad o la cultural, sino también la económica).

Ya sea una guerra, un desastre o un “caos” heredado de gobiernos anteriores, las emergencias sirven para imponer reformas de fundamentalismo de mercado que, en condiciones normales, difícilmente sobrevivirían el escrutinio democrático. Lo que estamos viendo en Chile lo ilustra con precisión.

Crisis y mercado como solución

A menos de dos meses de mandato, el Gobierno de Kast presentó su “Ley de Reconstrucción Nacional”. El relato habla de reconstruir un país devastado por el estallido social y por el desorden económico del Gobierno de Boric.

En la práctica, se trata de un paquete de contrarreformas estructurales: rebaja gradual del impuesto corporativo del 27% al 23%, invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones, perdonazo a capitales en el exterior con un impuesto único reducido y una serie de desregulaciones de programas de ayuda social.

Todo esto se ancla en un contexto de guerra. El conflicto entre Estados Unidos e Irán se usa para justificar un alza histórica de combustibles con la desregulación de los mecanismos de estabilización, mientras se “libera” el precio al consumidor.

Al mismo........

© el mostrador