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La hora del humanismo

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11.06.2026

Coincidir en los principios no sirve de nada si no se traduce en decisiones concretas: en cómo cuidamos a nuestros mayores, qué oportunidades damos a los jóvenes, cómo recibimos a quien llega, y si la política vuelve a ser vocación de servicio o sigue siendo solo competencia por el poder.

Hay preguntas que las sociedades solo se animan a formular en tiempos de incertidumbre: no las que dividen a los partidos cada semana, sino las que deciden la calidad de nuestra convivencia. Una de ellas reapareció hace pocos días en un lugar inesperado: no en Roma ni en el Vaticano, sino en el hemiciclo del Congreso de los Diputados de España. El 8 de junio, León XIV se convirtió en el primer Papa que se dirige a esa cámara, y dejó una pregunta a la vez sencilla y enorme: ¿qué lugar ocupa hoy la persona humana en la organización de nuestras sociedades?

No fue a proponer un proyecto confesional ni a disputar poder cultural, sino a invitar a “alzar la mirada”: a recordar que toda decisión pública toca a personas de carne y hueso, no a cifras. Y lo hizo ante representantes de todas las corrientes, lo que da a sus palabras un alcance que excede a los creyentes.

El humanismo cristiano, en su mejor versión, no busca imponerse ni derrotar a las demás concepciones: invita a descubrir lo que las une. La Doctrina Social de la Iglesia no reparte vencedores y........

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