¿Transición peruana? Desafíos y peligros
El título de esta columna puede resultar provocador, pero es pertinente. Una transición política supone el paso de un régimen a otro. ¿Gobernará Keiko Fujimori con un rumbo que implique un cambio de régimen?
Las elecciones peruanas han concluido. Con el reconocimiento de Roberto Sánchez, Keiko Fujimori se perfila como la presidenta electa, y el nuevo gobierno asumirá el 28 de julio, en poco más de tres semanas. Este desenlace, sin embargo, abre más interrogantes que certezas.
La primera gran decisión de la nueva mandataria será la conformación de su gabinete. Gobernará únicamente con su partido, Fuerza Popular, apoyada por algunos técnicos, ¿o incorporará a las fuerzas que la respaldaron en la segunda vuelta? Es crucial recordar que Keiko obtuvo apenas el 17% de los votos en la primera ronda y que su triunfo en la segunda fue por un margen estrecho, con el apoyo de un sector que no votó por ella inicialmente. En otras palabras, se sustenta en “votos prestados”, un capital político frágil que deberá administrar con extremo cuidado.
El desafío es mayúsculo, y no habría sido menor si Sánchez hubiera ganado. La polarización es evidente: cerca de la mitad de la población percibe a la nueva presidenta como una amenaza. Pero como hemos señalado en otras columnas (https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2026/04/19/peru-mas-de-lo-mismo/) el escenario no se reduce a la política partidaria. La sociedad peruana está atravesada por clivajes profundos: la tensión entre Lima y las regiones, y la persistente herencia racista y clasista que se arrastra desde el Virreinato.
El título de esta columna puede resultar provocador, pero es pertinente. Una transición política supone el paso de un régimen a otro.........
