Ley de áridos: nueva regulación, menos impactos y el desafío real de fiscalizar |
La intención es la correcta: minimizar impactos, crear certeza y prever problemas, pero la distinción entre una buena ley y una nueva disputa territorial también dependerá, como suele suceder, de la actuación en la práctica por parte del Estado.
El sector de los áridos, que comprende arena, grava, así como materias primas y otros materiales necesarios para la construcción, ha funcionado históricamente en un régimen en el que la regulación es difusa en Chile. Aunque es crucial para la infraestructura, la vivienda y las obras públicas, su extracción ha estado vinculada durante años a conflictos socioambientales, confrontaciones territoriales y dudas institucionales. El escenario actual está notablemente influenciado por la aplicación de la Ley 21.800.
Este tipo de regulación no es solo un movimiento técnico. Es un esfuerzo manifiesto del Estado por planificar un papel estratégico, minimizar los impactos ambientales, evitar una serie de conflictos que, en muchos casos, se han convertido en litigios o han sido políticamente conflictivos.
¿Qué tiene la extracción de áridos que genera tanta oposición? Porque sus impactos........