Entre Barcelona y Madrid el tren pasa por América Latina |
En ese escenario, la Cumbre de Madrid ofrece a América Latina algo valioso: un espacio propio, lejos de la sombra norteamericana, para encontrar una agenda común con unos socios culturalmente más cercanos en Europa.
Aunque no son lo mismo, uno no puede dejar de preguntarse qué huellas deja la Global Progressive Mobilisation, que impulsó la pasada cumbre en Defensa de la Democracia, en Barcelona, a la Cumbre Iberoamericana que a comienzos de noviembre tendrá lugar en Madrid. Y esto porque el año electoral que estamos viviendo en la región tiene momentos democráticos muy importantes a vivir en Perú, Colombia y Brasil. ¿Qué América Latina será la que llegue a la capital española a fin de año, una categóricamente de tendencia derechista o una equilibrada entre países conducidos por ideologías conservadoras fuertes frente a otros donde el progresismo determina la hoja de ruta?
La región no se puede leer en una sola dirección. Este 2026 se ha convertido en un escenario clave para comprobar si América Latina opta por la derecha, como comenzó a ocurrir en 2025 con los triunfos de Daniel Noboa en Ecuador, Milei en Argentina, Kast en Chile y Asfura en Honduras. Pero la narrativa del “giro a la derecha” es aún una simplificación de los medios más que una realidad estructural, todavía por comprobar. Mal que mal, México y Brasil son los más grandes de América Latina, y allí gobierna la izquierda.
Lo que prevalece hoy en la región es la volatilidad del voto, que hace un lustro castigaba a la derecha y ahora castiga a la izquierda, aunque el péndulo ideológico podría revertirse en cualquier momento. No hay ola ideológica permanente: hay ciudadanos cansados del incumplimiento de promesas, de la corrupción y de........