Gobierno de emergencia e incomunicación política
“Existe una brecha entre lo que el gobierno hace, lo que la administración dice que hace y lo que el ciudadano percibe que se hace. Esta brecha no es sino el reflejo de una estrategia de comunicación deficiente”, advertía María José Canel.
En su primera Cuenta Pública, el Presidente José Antonio Kast reconoció el mal manejo comunicacional de su Gobierno. Lo hizo con tono solemne, como en todo su discurso, aunque acotando la autocrítica al alza de las bencinas y obviando hechos de mayor gravedad. Aun así, constituye un primer paso para comenzar a enmendar el rumbo de coherencia y credibilidad que aún no encuentran a causa de una profunda incomunicación política.
“Reconozco que no siempre hemos logrado explicar a tiempo, ni con la cercanía que se requería, el fundamento de algunas decisiones”, señaló en su mensaje presidencial. Sin embargo, la decisión de fusionar el Ministerio del Interior con la Secretaría General de Gobierno resuelve un problema inmediato, pero no el de fondo, generando otros en el camino.
Podremos coincidir en que la responsabilidad no recayó solo en la exvocera Mara Sedini, sino en quien tomó la decisión de colocarla en ese cargo sin considerar aptitudes ni trayectoria política. También podremos coincidir en que Claudio Alvarado es un político talentoso, pero sus fortalezas están en ese ámbito, no en las comunicaciones.
La Segegob, absorbida por un problema de instalación, ha quedado como un aparato sin voz propia en un entorno tan voraz e inmediato como el actual.
De hecho, la empatía y la lectura política de José García Ruminot habrían podido rendir mejor en el plano comunicacional, pero su tarea es otra y la está cumpliendo bien.
Tras la Cuenta Pública quedó en evidencia que hoy el Presidente Kast es su propio vocero, lo que es un error de diseño de gobierno: genera una presión constante sobre la autoridad ante la volatilidad política y mediática de nuestros tiempos. Del mensaje presidencial es posible criticar aspectos puntuales, pero son detalles frente a la catástrofe comunicacional que lo precedía.
Con todo, frases como que “hay turistas que hoy no se atreven a ir a........
