La “emergencia económica” también es emergencia comercial

Pasadas las urgencias de estas elecciones, me atrevo a sugerir que los equipos que se están formando deberían “meterle el diente” a esta importante emergencia.

Hoy, nuestro comercio exterior depende de solo un puñado de productos y mercados. Ahí, no creo que haya sorpresas. Pero ¿sorprendería saber que, en las últimas décadas, esta tendencia ha venido en aumento y -en mi opinión- con la “complicidad” de las últimas administraciones? Así es, a pesar de que algunas administraciones nos propusieran en sus programas de gobierno objetivos para escapar de la “adicción” al comercio utilitario y de la exportación de materias primas y recursos naturales de escaso valor agregado. Los objetivos no se han cumplido y hoy -creo- esta situación alcanza niveles de emergencia, una “emergencia económica” que fue ignorada en la reciente campaña electoral. Espero poder mostrar la gravedad de esta “emergencia”. También, espero que el Presidente electo no la deje escapar. 

En la actualidad, casi el 52% de nuestras exportaciones (promedio 2020-2024) comprenden solo cobre (casi exclusivamente, cobre refinado y cátodos de cobre, HS74) y minerales, principalmente, mineral de cobre (HS26). Si agregamos frutas (HS08), alimentos del mar (principalmente, salmón y truchas, HS03) y productos químicos inorgánicos (HS28, en particular litio), la cifra se eleva al 73%, con estos envíos concentrados en solo 5 mercados: China, Estados Unidos, Japón, Corea y Brasil. Para muchos, sin duda, no será sorpresa que China se quede con la “parte del león” (37%). 

No obstante, resulta incomprensible la cantidad de recursos invertidos por el Estado y los esfuerzos desplegados por las últimas administraciones para seguir profundizando los vínculos comerciales con Asia, ignorando los desafíos y desconociendo oportunidades existentes en otras regiones. La relación con los principales mercados de Asia solo profundiza y consolida nuestra posición como productores y exportadores de recursos naturales y materias primas, con bajo o escaso valor agregado.

¿No es eso lo que les interesa a los “gobiernos” de Asia? Las cifras no engañan y, aun cuando existan variaciones de país en país, en las últimas décadas, nuestras exportaciones a Asia han crecido más rápidamente que a otras regiones, acentuando su concentración en ese continente y profundizando la dependencia en muy pocos productos, de casi nulo valor agregado. Y, como lo señalara arriba, con la activa complicidad de las últimas administraciones.

Tenemos hasta un Embajador Plenipotenciario para ello. ¿Qué nos ocurre? Ya ni siquiera se puede decir que hemos estado........

© el mostrador