La trampa de desregular: suelo para el negocio, crisis para la vivienda |
Una agenda que proponga un Estado presente, con herramientas concretas, capaz de garantizar que la vivienda sea un derecho y no una fuente de renta. Porque la ciudad no se libera entregándola al mejor postor.
Desde 1978, Chile construyó su política habitacional sobre una promesa simple: el mercado proveería vivienda, el Estado la financiará vía subsidio y las familias serían propietarias. Durante décadas ese modelo fue presentado como un éxito. Hoy, sus fracturas son inocultables.
El déficit habitacional nunca desapareció: desde que existe registro, el país no ha bajado de 400 mil viviendas faltantes; a 2025 Déficit Cero lo cifra en 663 mil hogares. Pero el problema ya no es solo de escasez: en la última década, los precios de la vivienda subieron cuatro veces más que los ingresos reales de los hogares, según estimaciones del Ministerio de Vivienda y el Banco Central.
El resultado es predecible: la puerta del crédito hipotecario está cerrada para la gran mayoría, ya que solo el 17% de los hogares puede cruzarla, según cifras de la plataforma Toctoc. El modelo que convirtió la propiedad en el eje de la política habitacional construyó una promesa que hoy solo está al alcance de una minoría.
Ante esto, la propuesta del Gobierno de José Antonio Kast ofrece como solución desregular el suelo con una modificación centralizada que debilita los instrumentos de planificación urbana. La medida más concreta es reducir el estándar de cálculo de habitantes por vivienda de 4 personas a 2,8, lo que permitiría construir más unidades en el mismo suelo y con menores exigencias........