Chile se está quedando sin hijos no por elección, sino por diseño |
La pregunta de fondo no es cuántos nacen en Chile. Es cuánto tiempo puede sostenerse una sociedad que obliga a elegir entre carrera, autonomía y maternidad como si fueran incompatibles, porque un país no colapsa solo cuando bajan los nacimientos, sino cuando tener hijos deja de ser opción razonable.
¿En qué tipo de sociedad nos estamos convirtiendo cuando trabajar y formar una familia se vuelven proyectos cada vez más difíciles de conciliar?
Chile enfrenta una señal estructural que ya no puede seguir interpretándose de manera superficial: la natalidad cae a niveles históricamente bajos —cercanos o inferiores a 1 hijo por mujer— mientras la vitrificación de óvulos aumentó 168% entre 2015 y 2021, con cerca de mil mujeres al año congelando su fertilidad como estrategia de vida.
La lectura habitual es cómoda: las mujeres postergan la maternidad. Pero esa explicación ya no basta. No se trata solo de decisiones individuales, sino de un diseño laboral y cultural que tensiona sistemáticamente el proyecto de familia.
Con un desempleo cercano al 9% y brechas persistentes en la participación laboral femenina, el mensaje sigue siendo implícito pero claro: la maternidad continúa siendo un........