Yo, humano

Si no actuamos ahora para anticipar y distribuir de manera equitativa sus costos y beneficios, la IA puede convertirse en un potente catalizador de descontento social. En ese vacío prosperarán discursos populistas anti-IA, que encontrarán en esta tecnología un enemigo ideal.

Arturo era un ser humano que se crió y se desarrolló en la época dorada de la inteligencia artificial. Con una inclinación natural por las matemáticas, cargaba, sin embargo, con un defecto: era perfecto. Su capacidad intelectual le permitía ejecutar cualquier tarea con una precisión absoluta, sin error ni vacilación. Tal vez por eso pasó toda su vida intentando que el mundo lo reconociera como lo que no era: una inteligencia artificial.

Suena absurdo, ¿no? Pero la historia original es exactamente la inversa. Andrew, el androide defectuoso imaginado por Isaac........

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