La cultura del éxito ilícito
El desafío del control del delito ya no puede reducirse únicamente a más cárceles, más policías o penas más altas. También exige entender los incentivos culturales que facilitan la legitimación del delito en entornos digitales.
Las sociedades contemporáneas han consolidado una forma particular de valoración social donde el éxito económico se transforma progresivamente en el principal criterio de reconocimiento, prestigio y legitimidad. En este contexto, el dinero deja de ser únicamente un medio de intercambio y pasa a convertirse en un símbolo de validación moral y social. Quien posee riqueza visible es percibido como exitoso y quien carece de ella muchas veces aparece como invisible o fracasado.
Las redes sociales profundizaron este fenómeno de una manera que probablemente no alcanzamos a dimensionar del todo. El reconocimiento social se volvió visible, permanente y cuantificable. Seguidores, visualizaciones, likes, capacidad de exhibición y estilos de vida expuestos casi en tiempo real comenzaron a ocupar un lugar que antes pertenecía a otras formas de validación social.
En ese escenario, la delincuencia entendió rápidamente algo importante: la transgresión también puede transformarse en capital simbólico.
Hoy muchas organizaciones criminales no solo trafican drogas, roban vehículos o ejercen violencia.........
