De Montt a Kast: en busca de la legitimidad histórica

Tras dos guerras civiles Manuel Montt entregó el poder a un candidato que no pertenecía a sus filas, José Joaquín Pérez, quien inició un ciclo de modernización de signo progresista, al menos hasta 1891. El monttvarismo no fue solo autoridad y represión, sino también transición y apertura controlada.

Toda coalición que accede al Gobierno enfrenta una tarea inmediata: legitimarse más allá del resultado electoral. Para ello no basta con un programa ni con la promesa de eficiencia administrativa, pues se requiere un relato histórico que otorgue sentido, continuidad y proyección al proyecto político. Gobernar es también narrar: inscribirse en una herencia, entroncar en una tradición y fijar un horizonte de normalidad.

La coalición que asumirá el poder en marzo parece haber encontrado esa figura muy atrás en la historia republicana, al vincular su idea de “Gobierno de emergencia” con Manuel Montt. El paralelo, señalado por Gonzalo Rojas Sánchez en diversas intervenciones, busca tender un puente entre el programa de José Antonio Kast y un presidente decimonónico asociado al orden, la autoridad y la reconstrucción institucional tras el conflicto.

Más allá del talante conservador compartido, el punto de convergencia radica en una noción........

© el mostrador