Más allá del arbolito.

En un diciembre normal, la música y la fiesta se encargan de anestesiar la memoria colectiva, y entonces olvidamos la desigualdad, el desempleo, el hambre, la violencia y la fragmentación institucional.

Por Susana Viera En un diciembre normal, la música y la fiesta se encargan de anestesiar la memoria colectiva, y entonces olvidamos la desigualdad, el desempleo, el hambre, la violencia y la fragmentación institucional. La pandemia desapareció afortunadamente, pero con ellas sus lecciones. Esa navidad en la que los colombianos no pudimos ocultar que el Estado llega tarde, mal o nunca. En este país la alegría es un sustituto precario de la política pública con politiqueros llenando de balones de quinientos pesos las calles de barrios sin servicios públicos.........

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