Hay esperanza |
A veces pareciera que no la hay. Como cuando la Selección Colombia Sub-20 vuelve a quedar por fuera de la final del Mundial —esta vez en Chile— y otra vez, sí, otra vez, a manos de Argentina. Uno jura que ya no se va a ilusionar, que “esta vez no me pasa”, pero ahí está uno, mirando el televisor con la fe de que los muchachos le hagan el milagro. Y al final, nada. Pero, aunque no lo crean, hay esperanza.
Y no estoy hablando precisamente del fútbol —donde, por cierto, aún sobrevive la ilusión de que “el próximo torneo sí será”—. Hablo de algo más profundo, más cierto, más duradero: la esperanza que........