Mis dos abuelas
Cuando me paro frente al fogón a cocinar, me descubro con una mano, la izquierda, descansando en la cadera, mientras con la otra revuelvo la comida, pruebo, le agrego un poco más de esto o aquello. En fin, cuando me paro frente al fogón descubro a Josefina, mi abuela paterna.
Cuando me paro frente al fogón a cocinar, me descubro con una mano, la izquierda, descansando en la cadera, mientras con la otra revuelvo la comida, pruebo, le agrego un poco más de esto o aquello. En fin, cuando me paro frente al fogón descubro a Josefina, mi abuela paterna. Mucho del tiempo de Josefina transcurrió en la cocina, pero que eso no nos confunda, nunca fue sólo una ama de casa, viajaba a San Andrés y Maicao para traer mercancía, tuvo un restaurante, es decir, se encargó de la economía del hogar y de que nunca le faltara nada a nadie. Para mi abuela, el bienestar de los otros era su propia alegría, cocinar, hacer pudines y pudincitos (esos que ahora les dicen cupcakes), celebrar un cumpleaños o la fiesta de fin de año con arroz de coco,........
