Llevar salud a donde nunca ha llegado |
Sucre enfrenta un desafío que es tan geográfico como político: garantizar que la salud llegue a las comunidades que viven más lejos y más dispersas. Un reciente análisis del Banco Interamericano de Desarrollo sobre cómo distintos países han logrado llevar servicios de salud a territorios remotos ofrece pistas valiosas para un departamento donde la ruralidad profunda sigue siendo sinónimo de inequidad.
Sucre enfrenta un desafío que es tan geográfico como político: garantizar que la salud llegue a las comunidades que viven más lejos y más dispersas. Un reciente análisis del Banco Interamericano de Desarrollo sobre cómo distintos países han logrado llevar servicios de salud a territorios remotos ofrece pistas valiosas para un departamento donde la ruralidad profunda sigue siendo sinónimo de inequidad. La primera lección es que la salud rural no puede depender exclusivamente de la infraestructura física. El BID muestra cómo países como Australia o Canadá han logrado ampliar cobertura mediante modelos móviles, telemedicina y equipos itinerantes. En Sucre, donde muchas veredas pasan meses sin presencia médica, insistir en centros de salud tradicionales a veces es ineficiente. La política pública debe migrar hacia redes flexibles, capaces de moverse al ritmo del territorio y no al revés. La segunda lección es la importancia de formar talento humano local. Experiencias exitosas en Asia y África demuestran que los promotores comunitarios, cuando están bien capacitados y articulados con el sistema, pueden resolver hasta el 80% de las necesidades básicas de salud. En Sucre, donde la rotación de personal médico es altísima y la permanencia en zonas rurales a veces no es permanente, apostar por equipos comunitarios estables sería una solución costo-efectiva. La tercera lección es que la logística es política pública, no un asunto operativo. El BID insiste en que los sistemas que logran llegar a zonas remotas son aquellos que planifican rutas, tiempos, inventarios y transporte con la misma rigurosidad con la que planifican hospitales. En Sucre, donde el acceso depende de trochas, ríos y mareas, la salud debe pensarse como un sistema multimodal: lanchas, motos, brigadas fluviales y drones para medicamentos. Finalmente, la experiencia internacional confirma que la participación comunitaria es sumamente importante en estos casos también, ya que se convierte en un mecanismo de sostenibilidad. Cuando las comunidades participan en la construcción de horarios, rutas, prioridades y mecanismos de alerta, los servicios funcionan mejor y duran más. Si el departamento quiere cerrar brechas históricas, debe pensar la salud rural como un inconveniente y más bien empezar a verla como una oportunidad para innovar. El mundo y las buenas prácticas ya han venido mostrando el camino. Con logística, participación comunitaria y modalidades flexibles de atención médica se realizan intervenciones de prevención en salud eficientes.