El campo también vota: y está esperando propuestas serias |
Colombia acumula más de una década de diagnósticos que señalan las mismas brechas rurales: vías terciarias deterioradas, baja tecnificación, escaso acceso a crédito y una débil articulación entre la ciencia agrícola y el productor. Nada de esto es nuevo. Lo que falta es ejecución. En un contexto donde el agro es motor de empleo y crecimiento, el campo también vota, y está cansado de esperar propuestas serias.
Las cifras recientes dejan claro que el sector agropecuario no es un actor marginal sino un pilar estratégico de la economía nacional. Según el Dane, mientras el PIB del país creció 2,4 % en el primer semestre de 2025, la agricultura y actividades conexas lo hicieron al 5 %, consolidando al agro como el segundo mayor generador de empleo. Estos números evidencian su aporte estructural, pero también la incapacidad del país para traducir este dinamismo económico en bienestar territorial. Los problemas que frenan ese bienestar son reiterativos. El Dane, la FAO, la Ocde y el Banco Mundial coinciden en los mismos puntos críticos: infraestructura rural insuficiente, baja adopción tecnológica, centros de investigación desconectados del productor, una extensión agropecuaria que no ha logrado territorializarse, un acceso al crédito limitado y costoso, y un ordenamiento productivo que aún no define con claridad las zonas........