Uno, dos… ¡Ya!

Queda poco tiempo para conocer de cuerpo entero a los candidatos. Escasas horas para lucir ingenio y malicia, destreza para jugar limpio y contener las palabras para no ofender ni mostrar soberbia. Porque nada más detestable que un soberbio. No esconde el desprecio por ideas contrarias, por la chusma, por el vulgo inepto, como decía el abuelo de los Gómez, así abrace y se tome fotos con todos. Esa malura se lava con botellones de alcohol.

El soberbio es cosa seria. Solo se ve de frente al espejo. Teme mirarse por detrás, ya que puede encontrarse con algo que le reste puntos. Se conforma con la mitad de su imagen y eso le basta y sobra para ganarse al electorado. Es, además, el soberbio un inflexible, en colombiano: un terco, un........

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