Lo que no analizó Solórzano en la Corte…

El 31 de octubre de 2010 fue hallado sin vida el cuerpo de mi hijo, Luis Andrés; la causa de la muerte fue asfixia por sumersión en el caño El Virrey, con fracturas craneofaciales múltiples y signos de trauma de alta energía. Quince años después, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, con ponencia del magistrado Solórzano, negó el recurso de casación y dejó sin clasificación la manera de su muerte.

No escribo para protestar contra ese fallo porque ya está dicho, sino para dejar constancia de lo que, desde la ciencia forense, no analizó el magistrado Solórzano, porque un estudio médico-forense contradice las conclusiones periciales. Reconoció los hechos esenciales pero no extrajo las consecuencias científicas que voy a compartir. El primer punto que omitió el magistrado fue la relación entre múltiples fracturas craneofaciales vitales, la embriaguez severa y la asfixia por sumersión con signos de vitalidad. Esos tres elementos juntos, configuran una cadena causal cerrada que excluye la accidentalidad simple, pero la sentencia los trató como datos........

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