Valor real

En un mundo donde la agudeza mental —esa réplica astuta que sabe a un aplauso fugaz— se ha tornado la única divisa de valor, se siente el error de confundir el fulgor cegador del relámpago con la solidez helada e inmutable del oro. Estas manifestaciones del ingenio, dulces al ego pero frías al tacto, solo son fuegos fatuos del intelecto; visiones espectrales que palidecen, hasta la inanidad, ante la médula real y pesada de las virtudes cardinales.

El ingenio es un truco de salón que hormiguea en la conexión neuronal; una chispa que deslumbra y pica en los ojos, sí,........

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