Nuestro Caribe es algo que se mastica |
Abrimos la boca. El Caribe nos inunda los huesos. Primer latido de sal bajo el techo de palma amarga. Bautismo de fuego en la sangre de los que fuimos antes de ser; regreso al vientre de la tierra, calor de madre que jamás soltó nuestra mano. ¡Cruje el chicharrón! Fractura del silencio en el paladar. Primera piedra de un templo construido y devorado en el mismo instante. Descarga eléctrica, devolviéndonos a la vida.
Somos barro y humo en ese patio de ciruelas y de mangos, estirpe que reconoce el pulso del mundo en el vaho de la olla negra, tiznada por el........