Devorando el origen |
El asfalto devora el follaje en una ilusión de conquista. Bajo el peso de las ciudades, la narrativa oficial persevera en calificar la irrupción de la fauna urbana como una invasión salvaje. Felinos merodeando suburbios, las aves anidando en edificios, los ríos desbordados reclamando sus cauces legítimos: ninguno constituye un éxodo libre. La realidad es inversa, desprovista de romance colonizador. Ha sido la huella antrópica la encargada de desarbolar, hectárea a hectárea, la red vivaz del planeta.
Observar la crisis de biodiversidad actual exige despojarse de la soberbia del cemento. El desarrollo urbano desmedido opera mediante una lógica de........