Alquimia del tiempo: dignidad del patriarca |
En los pliegues de la realidad, allí donde el viento parece recordar los nombres de quienes ya no caminan entre nosotros. Me refiero a la palabra viejo, término oculto bajo el polvo de eufemismos modernos y el brillo sintético de una era obsesionada con el envase, pero que en su médula guarda el brillo gélido de las monedas antiguas. Sólo se hallan tras horadar con paciencia y exactitud.
Llamarle viejo a un hombre, es grado de investidura. Honor de que ese individuo dejó de ser un simple transeúnte del calendario para convertirse en un augur de lo invisible.........