¿Hasta dónde vamos a llegar con estos calores? |
El aire ha dejado de ser invisible. Ahora se puede pesar, tocar y padecer. En estos días donde el termómetro cede ante marcas históricas, la atmósfera ha variado en un bloque de plomo derretido que se hospeda sobre la nuca de las poblaciones. Bajo este cielo convertido en fundición, el asfalto exhala un vaho espeso que distorsiona la lejanía en un oleaje líquido y espectral; el paisaje urbano hubiera decidido evaporarse antes de nosotros.
La experiencia de habitar este horno a cielo abierto divulga la incomodidad física para volverse un fenómeno místico y perturbador. Al mediodía, la luz........