El síndrome del culillo |
El expresidente Petro hace alarde de bravucón contra el presidente Abelardo de la Espriella a quien no reconoce como mandatario y a quien a cada momento agrede verbalmente e injuria sin ninguna consideración llegando al irrespeto con un tono altisonante e insultante lo cual, dicen analistas, es propio de quien padece el síndrome del culillo, pues sabe lo que le espera.
Las bravuconadas no son signos de valentía o bravura. Por el contrario, son arrebatos para querer demostrar coraje y valor, de lo cual se carece. Un bravucón no es un valiente sino un falso corajudo que esconde tras de sus actitudes, miedo y la mayoría de las........