Algo quedó pendiente
El lunes pasado murió Raimundo Berrocal Escobar, un lector voraz para quien ese acto de mirar y subrayar páginas en busca de algo esclarecedor se convertía en un compromiso con el autor hasta el final, aunque el libro, a veces, pudiera no satisfacerlo.
Él no seguía el consejo de Borges de dejar a un lado lo que no tuviera interés. Su oficio vital era la lectura y a través de ella adquirió una vastísima información que lo convirtió, con el paso de los años, en un hombre proverbialmente culto con el que se podía discurrir por horas, siempre bajo el alerón de su........
