Pedro Gandolfo

El volumen —en una hermosa edición— reúne la poesía escrita por Juan Cristóbal Romero entre los años 1998 y 2020. Según señala el autor en unas notas finales llamadas “Indulgencias”, “ha transcurrido suficiente tiempo desde que escribí el último de estos 333 poemas como para haberme persuadido de que corresponden a un conjunto independiente al de mis actuales preocupaciones. Conforman, en consecuencia, un ciclo concluido”. El autor, por lo tanto, no plantea la existencia de un proyecto terminado, en el sentido de una obra anticipada y después llevada a cabo, sino más bien la percepción de un conjunto a partir de una mirada retrospectiva y comparada con “las actuales preocupaciones” (que el lector desconoce). Este “conjunto independiente” se compone de “Marulla”, “Rodas”, “Oc”, “Polimmia”, “Anteayer” y “Saturno”, libros ya publicados, a los que se añaden tres inéditos: “Venus”, “Amarilis” y “Macardi”, formando 9 libros y 333 poemas, cifras redondas con amplias referencias en la numerología y en la tradición literaria. En las “Indulgencias”, advierte, además, que de los libros publicados se ha llevado a cabo una expurgación, descartándose poemas “porque eran ineficazmente retóricos o, peor aún, deshonestos, es decir, expresaban, no importa cuán bien, emociones que nunca experimenté. Índice es todo cuanto deseo expresar de ese periodo.”

La unidad retrospectiva de este conjunto, al menos en lo formal, aparece de manifiesto patentemente: el uso de la métrica y de formas de la tradición poética clásica, el apego a una estética manierista (y en buen grado, posmoderna) en que abundan las referencias literarias, las citas, la reescritura o traducción de clásicos, los epígrafes exquisitos, los títulos en que se injertan palabras en latín o textos de cronistas o de antiguas cartas coloniales, la subrogación de voces y personajes remotos. Es común, en todos estos libros, por otra parte, meditaciones en que la poesía misma o sus cultores aparecen como objeto de poetización y se expone sobre la propia filiación poética y, reivindicándolas, sobre las opciones formales que la obra adopta.

La cesión de la palabra a otros a través de la variopinta red de referencias suscita, de un modo logrado, un efecto de sordina sobre la emotividad, cuyo curso fluye contenido y queda entregado a la secreta interpretación del lector.

La “voz” poética pergeñada por Romero deliberadamente proyecta una tonalidad intempestiva comparada con la forma ampliamente predominante en la cultura poética contemporánea. Esa marcada provocación retrógrada, por llamarla de algún modo, que tiene cierto parentesco con la poesía de Paulo de Jolly o de Armando Uribe, es el rasgo más visible de este conjunto poético. Pareciera que hablara un autor de otras épocas no solo por lo que dice, sino por la forma en que lo dice. En este orden de cosas, el ejercicio de De Jolly era distinto, puesto que, si bien hablaba de Luis XIV, lo hacía, en muchas dimensiones, con un lenguaje contemporáneo. El dogma de la contemporaneidad del lenguaje poético, impuesto por la cultura predominante, es el que Romero pone, pues, en cuestión porque lo percibe polémicamente como un desvío y extravío en la poesía y esta obra entera parece, así, postularse como “un soneto en protesta contra el ruido/ al que todo parece estar llamado”.

La faceta polémica de su obra, con todo, puede ser considerada relativamente porque, al fin de cuentas, la libertad creativa —irrenunciable— admite pluralidad de opciones igualmente válidas para aproximarse a sus figuras, imágenes y pensamientos, y la vía que parece más alejada de lo contemporáneo es, al contrario, la que quiebra las convenciones establecidas hoy. Esta mirada de Romero reclama, sin embargo, una indagación a la médula, puesto que su alejamiento de la “situación” actual en este “conjunto independiente” es tan poderoso que admitiría una meditación más profunda desde la obra.

El punto es, con todo, que bajo la ornamentación epocal y gracias a ella, con gran oficio (aunque el solo oficio no es lo importante) logra Romero una cadencia serena en ciertos versos y poemas, los que retoman con brillo tópicos poéticos que poseen un carácter universal. El oído de Romero va más allá de la métrica, porque esta no asegura la invención de un ritmo complejo y sostenido en un poema y porque está presente también en los momentos escasos en que abandona aquella. Su sentido fino de la musicalidad está al servicio de “la expresión de emociones”, como señala en las “Indulgencias” y se llena de humor cuando se trata de explorar a la Venus licenciosa, o de desgarro cuando es Dios, lo Otro o la Nada lo que aborda en los poemas.

Índice contiene un ensayo de posicionamiento en el canon poético de la literatura nacional, al cual pasa revista de distintas maneras sin perder, en modo alguno, su espíritu polemista, proponiendo un reordenamiento en que, orgullosamente, todo parece concluir en esta misma obra.

ÍNDICE EXPURGATORIO
Juan Cristóbal Romero
Ediciones Tácitas,
Santiago,
2022,
543 páginas,
$15.000.
POESÍA

QOSHE - Protesta contra el ruido - Pedro Gandolfo
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Protesta contra el ruido

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27.11.2022

Pedro Gandolfo

El volumen —en una hermosa edición— reúne la poesía escrita por Juan Cristóbal Romero entre los años 1998 y 2020. Según señala el autor en unas notas finales llamadas “Indulgencias”, “ha transcurrido suficiente tiempo desde que escribí el último de estos 333 poemas como para haberme persuadido de que corresponden a un conjunto independiente al de mis actuales preocupaciones. Conforman, en consecuencia, un ciclo concluido”. El autor, por lo tanto, no plantea la existencia de un proyecto terminado, en el sentido de una obra anticipada y después llevada a cabo, sino más bien la percepción de un conjunto a partir de una mirada retrospectiva y comparada con “las actuales preocupaciones” (que el lector desconoce). Este “conjunto independiente” se compone de “Marulla”, “Rodas”, “Oc”, “Polimmia”, “Anteayer” y “Saturno”, libros ya publicados, a los que se añaden tres inéditos: “Venus”, “Amarilis” y “Macardi”, formando 9 libros y 333 poemas, cifras redondas con amplias referencias en la numerología y en la tradición literaria. En las “Indulgencias”, advierte, además, que de los libros publicados se ha llevado a cabo una expurgación, descartándose poemas “porque eran ineficazmente retóricos o, peor aún,........

© El Mercurio


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