¿Adiós a Gabriel?

El informe del X Pleno del Comité Central del PC reconoce una “dura derrota” en el plano presidencial “fundamentalmente, porque ha triunfado una opción de ultraderecha”. Su objetivo es claro: impedir “que se proyecte más allá de un período”. Para ello se autoexigen “una evaluación honesta, crítica y autocrítica”. A renglón seguido constatan la existencia de un nuevo clivaje político, pueblo versus élites, que las candidaturas de Kast, Kaiser y Parisi habrían sabido capitalizar. Cabe preguntarse, si los partidos de la derecha tradicional hicieran el mismo ejercicio de autocrítica, diagnóstico y estrategia, ¿cuáles serían sus reflexiones? Comencemos por la autocrítica.

La historia de sus errores y fracasos tiene dos efectos profundos para el devenir de nuestro país. Por una parte, culminó con el quiebre del consenso hegemónico en torno al valor de la democracia constitucional, el mérito, la libertad y la responsabilidad individual y, por otra, con la entrega del poder a la izquierda antidemocrática tras un golpe de Estado (el 18-O). En su ejercicio de autocrítica la derecha tradicional tendría que reconocer que su primer paso en falso fue en 2008 cuando apoyaron la introducción de un Pilar Solidario financiado con impuestos generales dentro del sistema de capitalización individual. Desde entonces el Estado entró de lleno al sistema de pensiones (Ley 20.255) y el principio de responsabilidad individual en que fundaba su legitimidad fue resquebrajado abriendo la puerta a lo que........

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