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Mínimo de coherencia

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22.07.2019

Hasta cuándo se sigue repitiendo el cuento que Chile tiene que pagar el costo de diputados que, menospreciando el conocimiento, aprenden a legislar experimentando con los chilenos. Lo vimos cuando creyeron que podrían sacar del mercado a los estacionamientos particulares concesionados y, fijando sus precios, lograron que todos los subieran. Lo acabamos de ver con la jibia: pensaron que se podía fijar por ley que el grueso de ella sólo podían pescarlo los artesanales y el molusco se fue mar adentro, dejando a los industriales y a los chicos con las manos vacías este año. Lo estamos viendo ahora con la marihuana.

El uso medicinal de la cannabis era parte del programa de gobierno de Beatriz Sánchez y principio y derecho indiscutido de prácticamente toda la izquierda. El Frente Amplio completo se alineó para aprobar en mayo del año pasado el autocultivo con fines, supuestamente, medicinales y resulta que ahora los mismos diputados de Revolución Democrática que se jugaron mesiánicamente por ese “derecho” y aprobaron el proyecto están divididos. La razón es que un militante suyo fue parte del estudio del Colegio Médico que hizo un duro reproche a la pretensión de darle aires medicinales a la marihuana, concluyendo en base a la evidencia científica que “no existe ninguna condición en la cual los beneficios derivados del uso de cannabis o productos derivados sean superiores a sus efectos adversos y riesgos”.

Los que creen que la historia se inicia con ellos, hicieron caso omiso de la evidencia........

© El Líbero