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La nostalgia por la cocina

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15.07.2026

Hubo un tiempo en que en nuestro país la política nos ofrecía platos que alcanzaron a nutrir los músculos del desarrollo. Esa gastronomía era posible gracias a acuerdos que le daban estabilidad en el tiempo a las políticas que salían de ellos. Y esa estabilidad fue necesaria para que surtieran efecto. Pero hubo dos cosas que no supimos o no quisimos entender. Por un lado, la opinión pública fue despreciando progresivamente el valor de esos platos, porque —como dijo un analista local— los autocomplacientes se fueron «quedando en silencio» y los autoflagelantes alzaron la voz, hasta incinerar ritualmente los 30 años en las piras del 2019. Por otro lado, una abstracta comprensión de la democracia nos llevó a despreciar las cocinas que necesitan esas políticas, privándonos de algo que le daba dientes a nuestra institucionalidad.

El descontento ciudadano se fue dirigiendo, por años, a la falta de transparencia y representatividad que los acuerdos entre políticos expresaban. La demanda por no ocultar las intenciones, por claridad y firmeza en lo que se piensa, fue aumentando. Y esa demanda fue satisfecha, primero, desde la........

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