¿Y si la Antártica se vuelve clave para Washington, Pekín o Moscú?
Las aspiraciones estadounidenses respecto a Groenlandia reflejan, al igual que varios otros episodios claves de los últimos años, que “Donroe” no es un regreso al pasado, sino una faceta más del complejo nuevo ciclo que comienza, donde lo esencial es el cambio de reglas. Es una movida hábil que debe ser comprendida en el contexto del ajedrez que ya han comenzado a jugar EE.UU., Rusia y China continental.
La maniobra merece atención pronta y aguda. Bien podría tener un efecto letal sobre la Antártica, especialmente si se le mira con la perspectiva de los países históricamente interesados en hacer valer sus derechos. Entre ellos, Chile.
Lo que ocurre con Groenlandia es un tema complejo. Por cierto, debe ser visto con neutralidad y cautela. Conviene seguirlo de cerca, adentrarse en sus lógicas, estudiar sus dinámicas, analizar los escenarios posibles, establecer diferenciaciones y limitantes.
Y es complejo, además, porque como en todo momento de grandes cambios y ajustes, abundan las opiniones alimentadoras de desorientación.
Por ejemplo, no son pocos los que prefieren mirar para el lado, indicando que Groenlandia está a miles de kilómetros de distancia y que la disputa entre EE.UU. y algunos de sus socios de la OTAN es una “pelea de perros grandes”. También, hay sesudos intelectuales que vienen promoviendo desde hace algún tiempo una ficción conceptual para las relaciones exteriores del país, denominada “no alineamiento activo”. Creen posible jugar en los intersticios. Y, finalmente, están quienes -sin saberlo- adhieren a una pasividad extraída del Libro Rojo de Mao, quien sugería “siempre es bueno mirar la pelea de dos tigres desde lo alto de la montaña”.
Imaginar escenarios nuevos o dinámicas con obstáculos tremendos, advierte Taleb, se debe a sedentarismo mental o a cuestiones atávicas. En este caso, por algunas........
