El estadista

“Parece que le duró poco el traje de estadista”, señaló el ministro Elizalde tras las palabras de José Antonio Kast en Icare respecto al apresuramiento legislativo del Ejecutivo en sus últimos meses: el reajuste al sector público -la llamada ley de amarre-, el cierre del CAE, la creación del Fondo para la Educación Superior (FES). Añadió que “la condición de estadista debe ser permanente, no un traje que se usa según la conveniencia”.

Pero la vara con la que se mide ese supuesto traje es, al menos, curiosa. Como desarrolla Daniel Mansuy en su notable libro Los inocentes al poder, el actual oficialismo llegó a La Moneda no por la solidez de su propuesta, sino por las insuficiencias acumuladas del viejo orden, que abrieron el espacio para una opción que pareció novedosa y transformadora. Ese contexto les permitió capitalizar el malestar, pero no construir un camino alternativo ni un proyecto capaz de perdurar. Como muy bien expresa Mansuy: “Los inocentes no pueden -ni quieren- transformar el mundo, pues prefieren permanecer fieles a sí mismos, antes de darse el trabajo de pensar”. El legado, en rigor, no existe, salvo quizá el hecho -no menor- de que no hubo estallidos ni violencia masiva en las calles y se mantuvo la tradicional institucionalidad de Chile. Es de esperar que se manifiesten en contra de movilizaciones y cuiden la paz social........

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