¿Boicot a la esperanza? |
Cada comienzo de año trae consigo una pregunta silenciosa: ¿seremos capaces, esta vez, de hacerlo mejor?
Este 2026 se abre, además, con un hito político mayor. El próximo 11 de marzo asumirá un nuevo Presidente de la República y, con ello, vuelve a emerger la esperanza en una parte muy significativa de los chilenos. No es una minoría. El respaldo que hoy se expresa hacia el Presidente electo José Antonio Kast es comparable, en magnitud, al de quienes votaron Rechazo el 4 de septiembre de 2022. Esa coincidencia no es casual. Expresa una fatiga profunda frente al desorden, la violencia como medio de expresión, la incertidumbre y la erosión de las reglas comunes. Expresa, también, el deseo de volver a un país donde sea posible proyectar futuro. Sin embargo, esa esperanza aparece amenazada antes de comenzar el nuevo gobierno.
El oficialismo saliente no parece dispuesto a aceptar con serenidad el veredicto democrático. En lugar de contribuir a una entrega responsable del poder, ha optado por una estrategia de trabas, amarras y advertencias veladas que no solo dificultan al Presidente electo, sino directamente a todos los ciudadanos.
¿Cómo se construye futuro con amenazas permanentes? ¿Cómo ofrecer paz social cuando se normaliza la movilización como herramienta de bloqueo?
Chile se merece paz y seguridad. Los jóvenes necesitan horizonte, no consignas.........