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España

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16.02.2019

Este miércoles 12 de febrero el Congreso de los Diputados rechazó los presupuestos del gobierno de Pedro Sánchez. Con esto cambia el panorama político general de España y, como era esperable, los ciudadanos han sido nuevamente convocados a las urnas para poner fin democráticamente sus conflictos, la crispación, el financiamiento del gasto público y la unidad del país, entre otros. Todo ello se resuelve de una manera relativamente sencilla, pero que ha sido procrastinada por distintas razones: convocando a elecciones para formar gobierno. Es lo que ha hecho ayer el presidente del gobierno Pedro Sánchez, al convocar a elecciones generales para el próximo domingo 28 de abril.

Sánchez y el PSOE llegaron a La Moncloa de acuerdo a la Constitución española y a las normas propias del régimen parlamentario. Sin embargo, la fórmula fue excéntrica y es evidente que hay un déficit democrático que ha sido enrostrado incluso desde fuera de España. Sánchez no triunfó en unas elecciones competitivas para suceder a Mariano Rajoy en la dirección del gobierno español. Por lo mismo, hoy existe una posibilidad que es propia de los sistemas democráticos, como es entregar la resolución sobre quién gobernará al pueblo español.

Las próximas elecciones presentarán un escenario inédito desde el regreso a la democracia por diversas razones. Sabemos que hace unos años se quebró el bipartidismo que había dominado en la política española durante casi tres décadas, cuando irrumpió Podemos por la izquierda y Ciudadanos por la derecha, en gran medida por líderes y electores cansados de los dirigentes y políticas que llevaban adelante los socialistas y populares. Ambas fuerzas se consolidaron y hoy no se entiende la política española sin los partidos de Pablo Iglesias y Albert Rivera que, pese a todo, no han logrado desplazar a las........

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