Infraestructura productiva: la arquitectura de la competitividad rural
El primer gran nudo gordiano está en la financiación. Como bien lo ha advertido con rigor Indalecio Dangond, en el sistema de financiamiento agropecuario colombiano existe un abismo inocultable entre el número de operaciones y el valor real de los desembolsos. Cuando las entidades oficiales presentan sus balances, presumen un volumen masivo de beneficiarios concentrados en el pequeño productor. Pero la pregunta de fondo es implacable: ¿qué proporción del valor total de la cartera llega efectivamente a quienes sostienen la seguridad alimentaria en pequeña escala? Las líneas de crédito actuales operan mayoritariamente como parches de corto plazo para aliviar ciclos de siembra, pero son totalmente incapaces de financiar la verdadera inversión de capital. Un pequeño productor endeudado para sobrevivir a una cosecha no es un empresario competitivo. Se requiere una arquitectura financiera donde el Fondo Agropecuario de Garantías y las tasas de interés respondan al riesgo real del sector, con plazos acordes a la maduración biológica de la tierra y no a los caprichos de la banca tradicional.
El segundo pilar nos exige mirar sin complejos las........
