La ciudad posible |
A menudo medimos el avance de un territorio por los metros cuadrados de concreto, los montos presupuestales anunciados o los indicadores económicos. Sin embargo, existe un patrimonio mucho más valioso y determinante: la capacidad de una comunidad para cooperar, creer en sus instituciones y entender que el bienestar individual resulta imposible sin el bienestar colectivo. Allí empieza el desarrollo real de la gente. Ningún proyecto urbano llega lejos si el tejido social está roto o si la credibilidad pública se ha perdido por completo en el camino diario.
Santa Marta y muchas otras ciudades del Caribe colombiano enfrentan hoy ese gran reto. Cada promesa rota, cada trámite absurdo, cada acto de corrupción, cada riña en la calle o cada norma violada sin consecuencias desgastan la confianza y........