Espionaje en nuestros tiempos |
Rusia crea su federación de 24 repúblicas, que actualmente preside. Cuando se creyó que el mundo sería unipolar (Fukuyama lo propuso en su libro “El fin de la historia y el último hombre”, Rusia y China surgían como contrapunto a los Estados Unidos; ahora el mundo era multipolar. El espionaje sería más intenso y sofisticado; Rusia respondía con una agencia de seguridad interna (FSB) y otra de inteligencia exterior (SVR), con los mismos métodos de la KGB. Putin había sido oficial de inteligencia exterior entre 1975 y 1991; constituye la conexión entre el periodo soviético y la era rusa. China, se dice, combina ciberespionaje, robo industrial, inteligencia humana y operaciones de influencia. Europa no se quedó atrás y habilitó sus agencias. Los métodos de espionaje se hacen indiscriminados y masivos en las redes sociales, la interceptación de comunicaciones y la inteligencia artificial.
Los objetivos de las cambiaron; la cooperación internacional se fortaleció. Hoy las más reconocidas agencias trabajan en bloque: la alianza de los Cinco Ojos (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) y la de los Catorce Ojos, que suma a varios países europeos como Francia, Alemania, Italia, España y otros, además del Mossad. Como contraparte, la alianza de Rusia y China con varios países de los BRICS, funciona mediante la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái) que apoya a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la principal estrategia económica y de cooperación de China. Rusia utiliza a los “espías ilegales”, esos que viven con identidades falsas incrustados en las sociedades que espían; se movilizan dentro y fuera del país sin despertar sospechas. No son oficialmente reconocidos como espías por Rusia; ese método no es exclusivo de los rusos. Incluso, algunos asesinatos selectivos practicados por las agencias de espionaje son llevados a cabo por estos “ilegales”, que actúan en terrorismo y contraterrorismo. Los dos bloques utilizan la recopilación y análisis de información obtenida mediante la interceptación de señales electrónicas y comunicaciones, incluyendo correos electrónicos, radio, radares y telefonía para conocer las intenciones y capacidades de adversarios, siendo fundamental en defensa, seguridad nacional y lucha contra el crimen organizado que afecten su seguridad.
Todos los países recurren al espionaje con los métodos mencionados. En Colombia, como en todas partes, existe el delito de espionaje ilegal; la historia reciente nos muestra cómo desde el alto gobierno se ha espiado a los opositores políticos con desastrosas consecuencias; el episodio más reciente es el caso de Pegasus, aun no aclarado. Las Corte Suprema de Justicia fue objeto de espionaje ilegal; una mujer llamada la Mata Hari colombiana, una detective del DAS, se encargó de introducir micrófonos mediante dos aseadoras para escuchar los debates de la CSJ. La FLIP se queja de sesenta años de espionaje a algunos periodistas, lo que ha derivado en ataques violentos, incluso homicidios. Varios personajes de la vida nacional han sido y siguen siendo chuzados, lo cual constituye una clara violación a los derechos humanos cuando no existe de por medio una investigación judicial