El antídoto al colapso



La “guerra de los primos” en los negocios y la “liturgia vacía” en la política dan cuenta de esa desconexión generacional. Sin embargo, el destino no tiene por qué ser la autodestrucción. Existe un antídoto que no se compra en notarías ni se asegura a través de contratos: la documentación del legado y la pedagogía del esfuerzo.

La sostenibilidad de una nación o de una empresa no se hereda por decreto; se construye con la narrativa de quienes nos antecedieron. Si no explicamos a nuestros hijos y nietos el porqué de las decisiones que tomamos y, sobre todo, las que tomaron nuestros padres y abuelos para que hoy estemos aquí, estamos dejándolos huérfanos de propósito. El mayor riesgo no es el cambio de mando, sino la desconexión total con el valor y el esfuerzo........

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