Rectificar es de sabios

Grandes errores requieren grandes rectificaciones. Es proporcional, pero esas suelen ser las más difíciles de asumir, las que requieren más valentía. Cada rectificación es bienvenida. Estemos abiertos a rectificar y a reconocer la rectificación ajena.”

Días atrás, en coincidencia con el aniversario del 23 de enero, publiqué este mensaje en la red X, antes Twitter. Aunque las reacciones de me gusta y las republicaciones fueron mucho más numerosas, hubo otras varias agresivamente negativas que reflejan un estado de ánimo en una parte de nosotros los venezolanos. Descarto las ligadas a nuestro viejo problema de atacar a la persona y no al argumento, resistente mancha de subdesarrollo que tanto nos cuesta limpiar y que al contrario, algunos muestran con orgullo. Me ocupo con preocupación de aquellas de quienes creen que el error siempre es ajeno, acaso porque se consideren a sí mismos infalibles, e incluso niegan a esos otros hasta el derecho –y el deber, me parece- de rectificar o, porque también los hay, de quienes consideran la rectificación como una debilidad o una traición.

Aunque sea evidente, no me cuesta declararlo: no me siento........

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