Movimiento al Socialismo (conocido por sus siglas MAS) es un partido político venezolano de ideología socialista democrática, el cual nace como producto de las serias críticas contra el modelo socialista soviético.

Muchos de sus antiguos integrantes conformaron un sector importante de la dirección nacional del Partido Comunista de Venezuela (PCV), liderado por Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff, Eloy Torres, Freddy Muñoz, Argelia Laya, Fidel Ernesto Vásquez y Luis Manuel Esculpi.

Hemos visto la muerte lenta de partidos de arraigo popular, y el nacimiento de nuevos sin la sazón de los de la cuarta que representaban dignamente a un candidato en el tarjetón, como Rómulo Betancourt, Raul Leoni, Carlos Andrés Pérez por Acción Democrática (AD), y Rafael Caldera, con calificados dirigentes, Oswaldo Álvarez Paz, Humberto Calderón Berti, Arístides Calvani, José Curiel, Eduardo Fernández, Lorenzo Fernández, entre muchos otros, por el partido Social Cristiano Copei.

Fue la recordada época de la guanábana, verde por fuera y blanca por dentro, cuando 5 años mandaba AD y 5 Copei, y un tercer espectador a la distancia, Unión Republicana Democrática (URD) con el carismático Jóvito Villalba, (“yo y mi partido, mi partido y yo”), a la cabeza.

El MAS que irrumpió en las décadas del 70-80 como fuerte opción, está en terapia intensiva; se desinfló en la lista de aceptación de los partidos después de apoyar a Rafael Caldera y su Convergencia, a quienes acompañó durante su gestión de gobierno hasta 1988, pero en las elecciones nacionales de ese año solo obtuvo el 5 por ciento de la votación.

Al analizar la solidez organizativa de los partidos políticos durante este período, nos encontramos que la base ideológica y programática de la tolda naranja ya es considerada obsoleta, y que su dirigencia fue cuestionada y remplazada por nuevas figuras.

Asimismo, muchos dirigentes abandonaron la organización y se fueron a otras. En este contexto, los nuevos partidos aún se encontraban en la transición de consolidar sus estructuras organizativas y de dirigencia.

Al partido del puño, fundado por Adán Añez Baptista en el Estado Lara lo acabaron las luchas internas creadas por los denominados “ perros” y “los Tucanes”, cuando militaban figuras políticas importantes como el Diputado Macario González, quien fue su secretario general, actual presidente de la Comisión Permanente de Contraloría del legítimo Parlamento y miembro de Voluntad Popular, además uno de los autores intelectuales de la fusión Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) junto con Moisés Moleiro en 1983.

Abandonó las filas del partido a partir de que esa tolda política respaldó a Hugo Chávez Frías en su primer año de gobierno, pero éste posteriormente les dio la espalda.

Al parlamentario larense le parece saludable para la democracia la existencia de partidos, es decir, que si a un venezolano no le gusta una organización política, en lugar de satanizarla “funde” una a su sabor y gusto, porque los partidos son entes para participar en los asuntos públicos que “nos interesan a todos como habitantes de una nación”.

En breve compartir sobre el tema, el Sagaz dirigente asume que hay momentos coyunturales, como nos corresponde vivir en estos tiempos, en los cuales estamos confrontados, no contra otro partido, sino contra una dictadura que se adueñó de las instituciones del Estado, por lo cual la lucha política hoy en Venezuela se contrae a una fuerza democrática que enfrenta a la nación, y en esa circunstancia, toda organización que se asuma como democrática, debe incorporar su concurso con las otras para salir del régimen responsable de la tragedia que padecemos hoy como Patria, porque ninguna aislada de la otra tienen futuro si en Venezuela se eternizara el régimen de Nicolás Maduro.

EL Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) también se ha debilitado, como ocurrió con Acción Democrática cuando el Presidente Chávez los sentenció a freírlos en aceite, y Copei que al igual anda dando tumbos.

Pero para nuestro interlocutor, el PSUV es una ficción. Lo que existe y sostiene a Maduro es el manejo de las instituciones del Estado. Dentro de sus estructuras, esa tolda es una más y se mueve con recursos del país.

Esa es la realidad, estima, y por supuesto, las Fuerzas Armadas le permiten cometer todo tipo de tropelías y colocarse al margen de la constitución. Por eso ahí está.

¿Partidos de nuevo cuño tienen algún mérito como para aspirar a que haya un cambio en el país?

–Los partidos no están en su mejor momento, entre otras cosas porque cuando la situación está tan mal en una nación y la gente la está pasando igual, prácticamente el ciudadano no tiene sino tiempo y recursos para dedicárselo a sus propias circunstancias, lo cual es un error, porque en el caso de Venezuela, por ejemplo, si conseguimos la solución política para salir del régimen actual, la evasiva ante los demás problemas que tenemos vendrá por añadidura, porque Venezuela es un país que tiene las condiciones naturales para abandonar la pobreza, gozar de mejores servicios, asegurar empleos con salarios justos, pero para ello necesitamos brindarle seguridad al capital privado nacional y a inversionistas internacionales que los hay por montones, pero en la circunstancia actual no miran a Venezuela como una opción, porque como dijo alguien, no hay nada más cobarde que el capital: Si no hay seguridad, huye.

En esta nueva etapa nacieron organizaciones como Voluntad Popular, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, podemos, el PPT (Patria para todos) y Un Nuevo Tiempo.

El divorcio de los partidos políticos con millones de venezolanos ha generado un vacío de liderazgo que pudiera dar pie a la aparición de un candidato alternativo para las elecciones presidenciales de 2024, si bien hoy esa opción no tiene rostro ni nombre, según los expertos.

Nicolás Maduro, desconocido como mandatario por al menos 50 gobiernos del mundo desde 2019, no estará en la contienda para buscar su reelección, según se asegura, anunciándose a Rafael Lacava, gobernador de Carabobo, y Héctor Rodríguez, su similar en Miranda como posibles candidatos, mientras la oposición se apresta a elegir el suyo mediante votaciones primarias el próximo año.

El gran líder de Venezuela es “ninguno”, apunta el analista Luis Vicente León. El divorcio de los partidos políticos con millones de venezolanos ha generado un vacío de liderazgo que pudiera dar pie a la aparición de un aspirante alternativo para los comicios, si bien hoy esa opción no tiene rostro ni nombre, según los expertos.

No hay dirigentes políticos con más del 20 por ciento de valoración positiva, ni en el gobierno de Maduro ni entre sus opositores, advierten especialistas en sondeos. Ni organizaciones políticas con atractivos, añadimos nosotros.

Sería fácil, incluso defendible, que los partidarios de la democracia en Venezuela se retiraran de la lucha. Para muchos, simplemente no hay una lista clara de cosas por hacer, y existe el temor siempre presente de que cualquier participación directa en los problemas del país simplemente envalentona a los autócratas.

Pero una mirada más cercana revela varias cosas en juego que podrían marcar una diferencia material en la vida de los venezolanos y mantener vivas las opciones para la redemocratización en el futuro.

Se mantiene la aspiración con la unidad del mandato interino de Juan Guaidó, quien se estableció hace 2 años y medio como un polo alternativo al gobierno después de que la Asamblea Nacional de 2015 liderada por la oposición declarara ilegítima la presidencia de Nicolás Maduro.

Por segundo año, los miembros de la Asamblea Nacional de 2015 se reunieron a fines de diciembre para extender el mandato de su gobierno provisorio, decisión que alienta de cara a las elecciones del 2024, si la plataforma unitaria reflexiona igualmente para presentarlo como candidato único.

Esa oportunidad está reflejada porque aún cuenta con el apoyo de muchos venezolanos y es reconocido por Estados Unidos y unos cuantos países más.

Significativamente, tendrá un rol en la gestión de los activos venezolanos en el extranjero y podría proporcionar una plataforma para la acción coordinada, si es inclusivo y establece vínculos consultivos con todos los partidos políticos y con la sociedad civil.

Orlando Peñaloza

Pulsa aquí para apoyar la libertad de expresión en Venezuela. Tu donación servirá para fortalecer nuestra plataforma digital desde la redacción del Decano de la Prensa Nacional, y así permitir que sigamos adelante comprometidos con la información veraz, como ha sido nuestra bandera desde 1904.

¡Contamos contigo!

Apóyanos aquí

QOSHE - #OPINIÓN Movimiento al socialismo: De MAS a menos #6Jul - Orlando Peñaloza
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

#OPINIÓN Movimiento al socialismo: De MAS a menos #6Jul

8 1 7
06.07.2022

Movimiento al Socialismo (conocido por sus siglas MAS) es un partido político venezolano de ideología socialista democrática, el cual nace como producto de las serias críticas contra el modelo socialista soviético.

Muchos de sus antiguos integrantes conformaron un sector importante de la dirección nacional del Partido Comunista de Venezuela (PCV), liderado por Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff, Eloy Torres, Freddy Muñoz, Argelia Laya, Fidel Ernesto Vásquez y Luis Manuel Esculpi.

Hemos visto la muerte lenta de partidos de arraigo popular, y el nacimiento de nuevos sin la sazón de los de la cuarta que representaban dignamente a un candidato en el tarjetón, como Rómulo Betancourt, Raul Leoni, Carlos Andrés Pérez por Acción Democrática (AD), y Rafael Caldera, con calificados dirigentes, Oswaldo Álvarez Paz, Humberto Calderón Berti, Arístides Calvani, José Curiel, Eduardo Fernández, Lorenzo Fernández, entre muchos otros, por el partido Social Cristiano Copei.

Fue la recordada época de la guanábana, verde por fuera y blanca por dentro, cuando 5 años mandaba AD y 5 Copei, y un tercer espectador a la distancia, Unión Republicana Democrática (URD) con el carismático Jóvito Villalba, (“yo y mi partido, mi partido y yo”), a la cabeza.

El MAS que irrumpió en las décadas del 70-80 como fuerte opción, está en terapia intensiva; se desinfló en la lista de aceptación de los partidos después de apoyar a Rafael Caldera y su Convergencia, a quienes acompañó durante su gestión de gobierno hasta 1988, pero en las elecciones nacionales de ese año solo obtuvo el 5 por ciento de la votación.

Al analizar la solidez organizativa de los partidos políticos durante este período, nos encontramos que la base ideológica y programática de la tolda naranja ya es considerada obsoleta, y que su dirigencia fue cuestionada y remplazada por nuevas figuras.

Asimismo, muchos dirigentes abandonaron la organización y se fueron a otras. En este contexto, los nuevos partidos aún se encontraban en la transición de consolidar sus estructuras organizativas y de dirigencia.

Al partido del puño, fundado por Adán Añez Baptista en el Estado Lara lo........

© El Impulso


Get it on Google Play