(Viene de PARTE III) … Realmente es incalculable el daño causado por la falta de combustible para el transporte, maquinarias y equipos que hizo realizar a leña el proceso de secado, durante el beneficio del café, destruyendo su calidad, obteniéndose un producto no apto para consumo humano. Esta situación aumento drásticamente el oprobio que impuesto a los caficultores durante los últimos veintitrés años

El hambre, la desnutrición, las enfermedades endémicas, lumbalgias, accidentes cerebrovasculares y a cardiovasculares, las nefastas decisiones del suicidio, tomadas por caficultores al no poder honrar sus deudas, el éxodo de los jóvenes, de la mano de obra económicamente activa, a los cordones de miseria de pueblos y ciudades, donde, en un alto porcentaje, se integran a la delincuencia, a las drogas o forman parte de la diáspora infame que destruye a las familias, expatriación infame que emprenden, tan sólo, por buscar una mejor calidad de vida y algunos recursos monetarios para remitirlos a sus familiares para que adquieran los alimentos o los medicamentos necesarios e imprescindibles para su subsistencia. Una gran cantidad de mujeres caficultoras, otrora propietarias de sus unidades de producción, en el mejor de los casos se han convertido en empleadas domésticas, porque el otro destino por el cual optan, es la prostitución o a la promiscuidad en la cual cada hijo que paren tiene un padre diferente…

El precio vil impuesto al café, a nivel de productor ha destruido a las familias caficultoras, génesis de una clase social prospera que contribuyó decididamente en el desarrollo y bienestar de la nación, Según el sátrapa, mal llamado Benemérito Juan Vicente Gómez, se logró pagar la deuda externa con las divisas producidas con la exportación de café. Éramos el primer país del mundo productor de la noble cereza, en cuanto a calidad, y el segundo en cantidad de café exportada, cuando era autosuficiente y autosustentable, sin apoyo técnico, financiamiento, agroquímicos, herbicidas, estudios de suelo. Los caficultores demostramos nuestra capacidad de trabajo, tesón esfuerzo, perseverancia y financiamiento propio, teniendo como hábitat natural, zonas inhóspitas, de extrema fragilidad ecológica, donde nos convertimos en:

“Los Guardianes Gratuitos del Ambiente.”

Documentos emanados del “Fondo Nacional del Café, FONCAFÉ,” aseveran que, preservábamos las nacientes de agua dulce, las unidades de producción de café en un noventa y dos por ciento están ubicadas en treinta y seis cuencas hidrográficas y, setenta y nueve subcuencas; contribuimos a crear una cultura reconocida mundialmente. La caficultura llegó a agrupar a más de ochenta y cinco mil familias, arraigadas a las montañas y allá vencían un prehistórico modo de vida, sin vialidad, sin servicio de salud, morando en ranchos insalubres, con piso de tierra, paredes de Bahareque, sin energía eléctrica y sin letrinas. El cultivo de café generaba veinticuatro millones de jornales año, dieciocho millones de mano de obra directa, en el cultivo del café, y seis millones y medio en el resto de la cadena de producción, acarreo, almacenaje, industrialización, distribución y venta al consumidor final.

Fue destruido todo un sistema de producción que, en países como Colombia y Turquía, ha sido reconocido como:

“PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD.”

Entre tanto se lanzan campañas publicitarias que dicen que en el estado Lara se producen quinientos mil quintales año y que el país está produciendo más de tres millones ochocientos mil quintales año. Y en mi ingenuidad, pregunto:

¿Dónde están almacenados?

Cada saco de café ocupa un volumen inocultable, así se podría estimar el volumen que ocuparía más de tres millones ochocientos mil quintales, a sabiendas que estamos a salida de cosecha.

¿Por qué, las autoridades a quienes le compete solucionar el desastre cafetero realizaron unos videos transmitidos por televisoras nacionales desde la población de Guarico y no desde la Finca “Las Lomas”, última finca experimental de café, modelo de eficacia y eficiencia hasta que exterminaron a la “Fundación para el Desarrollo de la Región Centro Occidental, FUDECO”, y presuntamente, la transfirieron a CORPOLARA, para luego entregársela a la “Corporación Venezolana de Café,” para que la abandonara y fuera invadida y destruida por los integrantes de la comuna “Argelia Laya”?

¿Estará allá la realidad sobre la producción de café venezolano?

¿Cuál es la finalidad de promover una ley de protección a los caficultores sin defender los derechos humanos, económicos y sociales de los productores de café, ya establecidos en la Constitución Nacional, las leyes, reglamentos y Tratados Internacionales suscritos por la República?

CONTINUARÁ…

¿Quién (es) es (son) el (los) responsables de los daños físicos, mentales y colaterales causados por el desastre en los servicios de electricidad, agua potable e internet?

Maximiliano Pérez Apóstol

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#COLUMNA Soliloquios de café: ¿Ley o autosuicidio? (Parte IV) #29May

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29.05.2022

(Viene de PARTE III) … Realmente es incalculable el daño causado por la falta de combustible para el transporte, maquinarias y equipos que hizo realizar a leña el proceso de secado, durante el beneficio del café, destruyendo su calidad, obteniéndose un producto no apto para consumo humano. Esta situación aumento drásticamente el oprobio que impuesto a los caficultores durante los últimos veintitrés años

El hambre, la desnutrición, las enfermedades endémicas, lumbalgias, accidentes cerebrovasculares y a cardiovasculares, las nefastas decisiones del suicidio, tomadas por caficultores al no poder honrar sus deudas, el éxodo de los jóvenes, de la mano de obra económicamente activa, a los cordones de miseria de pueblos y ciudades, donde, en un alto porcentaje, se integran a la delincuencia, a las drogas o forman parte de la diáspora infame que destruye a las familias, expatriación infame que emprenden, tan sólo, por buscar una mejor calidad de vida y algunos recursos monetarios para remitirlos a sus familiares para que adquieran los alimentos o los medicamentos necesarios e imprescindibles para su subsistencia. Una gran cantidad de mujeres caficultoras, otrora propietarias de sus unidades de producción, en el mejor de los casos se han convertido en empleadas domésticas, porque el otro destino por el cual optan, es la prostitución o a la........

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