A la Negra sin la Rabia…

Carl Gustav Jung

Oscar Wilde

Bo Bennet

Iris Murdoch

El atrapado berrinche había excedido los términos de la resignación y la prudencia. No se podía estar en paz con un disgusto que emitía humores. El humor ácido o mal humor, genera los llamados sudores del cortisol, la hormona de la arrechera o estrés. Para adivino dios. Tomasa se enteró por la insidia que no solo era el hazme reír local, huelga decir, de la gentuza de la caldera del diablo, sino además víctima de su propia rabia. Fue la primera vez que entendió que con la actitud perdía si mantenía la soberbia y la indignación al mando de la embarcación de su contrariedad. Si quería un cambio, el cambio empezaba en sí misma.

La imagen del padre del inconsciente colectivo empezaba a poseer lógica individual. ¿Qué más individual que la conciencia y que más universal que la inconsistencia colectiva? Como suele pasar el mundo de la interrogante excedía en años luz al de la respuesta, pero el mundo de la contestación, era para hoy, mientras el mundo de las preguntas, para el ayer. En todo caso, necesitaba la inspiración del futuro para planear la voluntad del presente. Y con eso jamás juegas. Planear el presente es asegurar un cambio. Y el cambio, casi siempre es mejor. Entonces… ¿qué me impide cambiar el futuro?… pensar que no puedo hacerlo.

Había que generar un cambio. El cambio interno es el paso al cambio externo. El cómo hacerlo es la primera pregunta que habría que contestar. Corrió a la Canaimita de la hija Tomasita y buscó en la voz virtual de la sabiduría moderna Google lo primero que se le atravesara. Colocó en el buscador “cambiar el futuro” y apareció un pensamiento de la serie Criminal Minds Fans que proveyó una idea de cómo es que se bate el cobre en un país que ahora no es natural para ninguno de sus habitantes. Los zurdos pretenden hacer de los derechos hombres puros de la siniestra o mejor dicho de lo siniestro…. Al fin sus ojos leyeron la cita firmada por Eleanor Brown

Tomasa quedó en una sola pieza. Sabía qué quería decir la cita, pero nunca cómo se forjaba aquello. Es como la religión que habla de una divinidad que jamás observas. De un creador que se asegura hizo el todo, pero nos dejó todo por hacer y la nada para comparar y apreciar la sabiduría del vivir. No saber, es el factor común del hombre moderno y vaya que decir del hombre moderno no se habla de hombre y mujer, hoy cualquier sujeto con pene y senos al unísono tiene derechos garantizados y nada está tan garantizado como la excitación de la humanidad deshumanizada. No recordó donde había escuchado que la impotencia, a veces dolorosa, es parte esencial y positiva del éxito. Triangulando Tomasa duda… ¿el éxito por impotencia excita? Es definitivo, estoy perdida en mi ignorancia; la excitación y la frustración se alternaban como una pelota de tenis en un torneo master.

¿Tal vez la molestia la excitaba? Esto lo cambia todo. Explicaba algo lo del marido desleal. Empezó a llover. Una onda tropical de baja presión venía por la zona de influencia atmosférica. Las lluvias intermitentes apagaban luces y el agua que siempre escasea ahora nos viene por todo el medio y si nos descuidamos se nos lleva la existencia. La lluvia tiene ingénita su morbo. La humedad es producto de la excitación ambiental y la excitación humana no solo proviene de lo lascivo más de la especulación. La confusión no aportaba soluciones acaso nuevas implicaciones. La saturación y la autocompasión se daban la mano. El ámbito nublado ametrallaba con alfileres de agua la tierra empantanada de calles sin aceras. Las aceras desaparecían en corrientes marrones de agua tan oscuras como sus pensamientos inconclusos. Aunque nunca supo cómo se aflojó en su intimidad, la luz de un pensamiento nuevo abría paso como torrente en el delta de la deidad ahogada en dudas. En el mismo orden de ideas de Ernesto Hemingway que escribió “cuando tienes un hijo, el mundo tiene un rehén, así mismo cuando tienes dudas el infierno tiene un preso”.

¿Estaré volviéndome maniática o venimos con una cuota de locura? Tomasa entró en un túnel de vientos huracanados y peligrosos. Decidió dar un paseo por su vieja casa en aquél pueblo sin nombre de donde vienen los que no tienen. No le dijo a nadie e hizo una pequeña maleta para un par de días, no sin antes encasquetarla a Tomasita a la traidora de Marina, su ex-mejor amiga y la mejor amiga de su “ex” que aún “es” un “no-ex”. Le dio risa pensar en los “X-Man” porque siempre le encantó la ciencia ficción. Como un viaje en el túnel de tiempo llegó al pueblo fantasma de su infancia. El viento y el calor jugaban con la hojarasca. Un pueblo medio Macondo apareció columbrado entre los vapores del aire. Caminó Tomasa percibiendo cada palmo de terreno, cada mota de polvo aspirada, cada gota de sudor en busca de alguna pista. De alguna señal de humo que pudiera darle algo en qué sostenerse.

Lo que es pasado es prólogo, pensó en William…y en el ayer esta todo el presente escrito, entre secretos de polvareda e indiferencias del tiempo… La Negra se encontró entre la vigilia y el sueño en una banca de la plaza donde un aire seco daba la impresión de estar en un pueblo deshabitado. Cerca del lugar hay un río modesto pero limpio. Empezó a sentir y dejarse llevar por el sonido del agua, y se quedó dormida.

Soñó que viajaba en canoa en un lago oscuro, profundo. Tuvo miedo pero siguió curiosa el crucero en la barca que no sabía cómo era Papiro. Como en los sueños, el tiempo o no existe, o es caprichoso… al rato sintió que el cauce de pronto dejó de moverse.

Arribó a un remanso y como en un cuento de hadas una ninfa de agua con cuerpo de pez y torso de humana yacía sonriendo sobre un pedernal brillante a través del cual el agua turquesa corría infinita. Tomasa se sorprendió cuando la ninfa habló…

Te esperaba desde que empezaste a ensoñar.

Tomasa se extrañó con la pregunta sin sentido y luego de mover los labios como si no fueran de ella… respondió:

– ¿Quién eres o qué eres? ¿Te conozco?

De toda la vida. Desde que eras niña y venías al abrevadero y me encontrabas igual que hoy y siempre.

– ¿Ah? Un soplido terminó con el asombro.

Entonces me volví loca o lo he estado desde que te encontré bien sentadita en tu trono. Tomasa enfadada le puso cara de pocos amigos.

La diosa de las aguas impertérrita sonrió como si ya conociera su carácter impulsivo pero no por eso menos prudente.

Me conociste como la Diosa de los Mientos, porque jamás en la vida Miento y no lo haré. Una maldición me convirtió en un oráculo sobre una piedra eternamente quieta, rodeada de agua eternamente inquieta y la imposibilidad de evadir la verdad.

Tomasa atrapada en su ensueño sintió que dios le habría llevado hasta allí sin más ni más y donde el camino al futuro que tanto buscó se abría al final del túnel de vientos donde ella volaba o más bien nadaba libre como un pez de viento.

Tomasa, literal, despertó dentro de sí misma. La diosa de los Mientos le sonreía y le hablaba sin mover los labios. En sueños no te hace falta palabras o sonidos, solo colores y sentimientos. Nunca había pensado en algo así pero supuso que en la realidad donde yacía no parecía extrañar. La Diosa la hizo entrar en el agua y sin entender mostró en el flujo del remolino el decálogo de los Mientos o Manda-Mientos que el soñador debía operar.

D1: miente solo cuando digas la verdad…

D2: miente cuando mires hacia fuera… nunca cuando mires hacia adentro.

D3: el terror, te hace mentiroso

D4: no existe la mentira, solo el mentiroso

D5: si quieres mentir bien, empiezas por no hacerlo…

D6: miente solo si es necesario…

D7: la conciencia es una mentira real…

D8: la realidad es una mentira, la irrealidad una verdad

D9: vive como si no supieras mentir

D10: muere como si nunca hubieses mentido

Tomasa despertó empapada de sudor y el sudor no miente cuando te dicen la verdad. La banca no era de papiro ni mucho menos, pero no sentía de la misma manera. Ella no se sentía la misma. Nada se sentía lo mismo. Tomasa se levantó entumecida. No tenía idea del tiempo pasado desde que quedó dormida. Pero no había olvidado ni uno solo de los Manda-Mientos. Tocaba volver a casa y literalmente tomar a la traición por los cuernos. No usaría lo que todos esperarían. Pagó la estadía en la posada del pueblo y tomó el bus de vuelta a su ¿dulce hogar? donde nada había cambiado pero pronto lo haría.

Apenas llegó fue por Tomasita y como si nada hubiera pasado hablaron tal como lo hacían desde siempre. Nadie supo cómo fue que el “ex – no ex” terminó en “ex total”, pero desapareció sin dejar rastro. Al tiempo Marina enfermó de nostalgia y perdió la memoria. Tomasa nunca dijo cómo fue que la vida de pronto fue otra. Pero la gente que antes hablaba ahora silenciaba. Ahora la deidad que andaba del abasto a la casa brillaba con luz propia y si de algo estaban seguros en la caldera del diablo era que ella no solo estaba divina sino era hija de la divinidad…

MFC

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#OPINIÓN Autorización para el Rabia-miento… (Parte II) #4Jul

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04.07.2022

A la Negra sin la Rabia…

Carl Gustav Jung

Oscar Wilde

Bo Bennet

Iris Murdoch

El atrapado berrinche había excedido los términos de la resignación y la prudencia. No se podía estar en paz con un disgusto que emitía humores. El humor ácido o mal humor, genera los llamados sudores del cortisol, la hormona de la arrechera o estrés. Para adivino dios. Tomasa se enteró por la insidia que no solo era el hazme reír local, huelga decir, de la gentuza de la caldera del diablo, sino además víctima de su propia rabia. Fue la primera vez que entendió que con la actitud perdía si mantenía la soberbia y la indignación al mando de la embarcación de su contrariedad. Si quería un cambio, el cambio empezaba en sí misma.

La imagen del padre del inconsciente colectivo empezaba a poseer lógica individual. ¿Qué más individual que la conciencia y que más universal que la inconsistencia colectiva? Como suele pasar el mundo de la interrogante excedía en años luz al de la respuesta, pero el mundo de la contestación, era para hoy, mientras el mundo de las preguntas, para el ayer. En todo caso, necesitaba la inspiración del futuro para planear la voluntad del presente. Y con eso jamás juegas. Planear el presente es asegurar un cambio. Y el cambio, casi siempre es mejor. Entonces… ¿qué me impide cambiar el futuro?… pensar que no puedo hacerlo.

Había que generar un cambio. El cambio interno es el paso al cambio externo. El cómo hacerlo es la primera pregunta que habría que contestar. Corrió a la Canaimita de la hija Tomasita y buscó en la voz virtual de la sabiduría moderna Google lo primero que se le atravesara. Colocó en el buscador “cambiar el futuro” y apareció un pensamiento de la serie Criminal Minds Fans que proveyó una idea de cómo es que se bate el cobre en un país que ahora no es natural para ninguno de sus habitantes. Los zurdos pretenden hacer de los derechos hombres puros de la siniestra o mejor dicho de lo siniestro…. Al fin sus ojos leyeron la cita firmada por Eleanor Brown

Tomasa quedó en una sola pieza. Sabía qué quería decir la cita, pero nunca cómo se forjaba aquello. Es como la religión que habla de una divinidad que jamás observas. De un creador que se asegura hizo el todo, pero nos dejó todo por hacer y la nada para comparar y apreciar la sabiduría del vivir. No saber,........

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